Preguntas frecuentes

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En DeudaCERO resolvemos tus dudas

Si por alguna razón no puedes acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad,
te asesoramos y te informamos sobre otras vías diferentes para solucionar tu problema.

Todas las consultas son gratuitas

La Ley de segunda Oportunidad, ¿en que consiste?

Es un nuevo recurso, introducido por el Real Decreto Ley 1/2015 de 27 de febrero que por las reiteradas peticiones de numerosas asociaciones, movimientos sociales y Organismos, como la Comisión Europea (Recomendación de la Comisión de 12 de marzo de 2014) o el Fondo Monetario Internacional. Esta Ley prevé la remisión de deudas para articulares y empresarios que se han visto afectados por la actual crisis económica y que por diversas situaciones  (sobreendeudamiento, desempleo…),  no pueden hacer frente al pago de sus deudas.
Esta Ley va a permitir que el deudor de buena fe pueda llegar a liberarse hasta del 100 % de los pasivos ordinarios y subordinados de los que sea titular.
Debemos tener en cuenta que la contrapartida a esta posible remisión de las deudas, es la necesidad de liquidar el patrimonio del deudor.

¿Quien puede acogerse a la Ley de segunda Oportunidad?

El mecanismo novedoso radica en que a través de esta ley de Segunda Oportunidad pueden beneficiarse las personas físicas permitiendo así una equiparación de la persona física con la persona jurídica, en tanto que se ampara a la persona física que está sujeta al pago de unas deudas, en base al principio de responsabilidad patrimonial universal consagrado en nuestro Código Civil.
Pueden beneficiarse podas aquellas personas, familias y autónomos que están en una situación de sobre-endeudamiento. Esta Ley modifica el principio de responsabilidad patrimonial universal contenido en el Código Civil, que obliga al deudor a responder a todos sus compromisos con sus bienes presentes y futuros. Con este nuevo sistema, se  permite la exoneración de las deudas y se obtiene una verdadera segunda oportunidad.

¿Cómo es el procedimiento a seguir?

Este proceso constará de dos fases:

La primera de ellas es la llamada fase extrajudicial que será el intento del deudor previa designación de un mediador concursal que nos ayude a llegar a un acuerdo de pago con los acreedores. Aunque la respuesta sea negativa esto será esencial para poder entrar en concurso.
Dada que la respuesta será negativa, con la participación del Juez se abrirá la vía judicial y por tanto el concurso en la que la administración concursal tendrá el control del patrimonio del deudor,  entonces,  dará paso a la liquidación para hacer frente a tantas deudas como sea posible en relación con un orden de preferencia para el pago de la deuda. 
Partiendo de esta base, y a través del denominado “Acuerdo Extrajudicial de Pagos”, trataremos de alcanzar un  compromiso de pago en condiciones favorables para el deudor. De esta forma, trataremos de lograr acuerdos  de re-estructuración de la deuda mediante una reunión con los acreedores, antes de acudir al concurso…

De todas las deudas, ¿cuales dejo de pagar?

Como nos señala el apartado 5 del artículo 178 bis, se pueden remitir todas las deudas calificadas como ordinarias y subordinadas, así como la parte que exceda de la garantía en el crédito privilegiado.
No dejaremos de pagar la hipoteca, las deudas con Hacienda o Seguridad Social, así como las deudas contraídas después del inicio del procedimiento.

Si tengo una hipoteca, ¿qué ocurre?

Estos procesos dividen la deuda en dos tipos: crédito privilegiado y crédito ordinario (tarjetas, préstamos al consumo y deudas con financieras). El concurso se enfoca en este segundo tipo porque la hipoteca es deuda privilegiada y el banco tiene derechos a cobrar el primero sobre el valor de la casa.
Si la hipoteca es tu única deuda, es mejor que negocies de forma bilateral una dación en pago.
En DeudaCERO, si este es tu caso, te  podemos gestionar la «DACIÓN EN PAGO» 

¿Qué ocurre con los avalistas ante un proceso de Ley de Segunda Oportunidad?

Con esto hay todavía bastantes discrepancias. Hay sentencias que afirman que, puesto que se extingue la deuda, se debería extinguir también cualquier obligación accesoria, como es el caso del aval. Sin embargo, hay una corriente que considera que la propia ley de segunda oportunidad ampara sólo al deudor, dejando fuera al avalista, que sería quien debería responder de la deuda que el deudor hubiera dejado impagada. Es un tema controvertido.

Empezar de cero, ¿quiere decir que volvemos a empezar sin deudas o que volvemos empezamos sin nada?

Este procedimiento permite al deudor volver a empezar de cero. Si éste dispone de patrimonio liquidable (una vivienda, por ejemplo), el mediador exige durante el análisis del deudor y como paso previo, la liquidación del patrimonio para poder pagar parte de las deudas.
Cabe resaltar aquí que las deudas desaparecen por completo al término de un plazo de 5 años. Durante este periodo, no se tendrán que pagar, pero es el plazo que se estipula para que se pueda revisar el caso, si los acreedores lo solicitan. Podrían hacerlo, por ejemplo, si se sospecha que el deudor no ha obrado de buena fe.

¿Me quedo sin nada?

Sí y no. Veamos. Para poder liberarnos de nuestras deudas en la mayor medida posible, la liquidación de nuestro patrimonio se conforma como una   necesidad que permitirá satisfacer en cierta medida las pretensiones de nuestros acreedores. No obstante, eso no significa que si tenemos un sueldo o  pensión nos quedemos sin ella, puesto que se garantiza que se mantendrán los medios económicos necesarios para conservar un nivel de vida digno

Muchos de los que quieran acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad están en listas de morosidad. ¿Esos ficheros desaparecen?

Sí, es uno de los beneficios que te otorga la ley, entre otros. También es cierto que entrar en estos ficheros es fácil y rápido y se tarda algo más de tiempo en salir.

La pensión, ¿me la pueden quitar?

No, la pensión se considera un bien inembargable y por lo tanto, no te la pueden quitar.

¿Que requisitos se requieren para acogerse a la Ley?

Para empezar, lo más importante es contar con el asesoramiento de profesionales especializados en la Ley de Segunda Oportunidad. Buscamos la solución jurídica más adecuada y acompañamos a nuestros clientes durante todo el proceso, a través de una relación basada en la confianza y la transparencia.
El principal requisito para poder ampararse en esta Ley es que el deudor sea un deudor de “buena fe”.
A estos efectos, se entiende que un deudor es de buena fe si cumple con estos requisitos:
1. Que no haya sido declarado culpable en un concurso de acreedores, o lo que es lo mismo, que su insolvencia no sea ocasionada por culpa grave o dolo o con tal de defraudar a los acreedores.
2. Haber negociado previamente con los acreedores para llegar a un acuerdo extrajudicial y que no haya sido posible por su situación económica.
3. Que las deudas no superen los 5 millones de euros
4.  Que la pyme no tenga más de 50 trabajadores. 
5. Que, en los últimos 10 años, el deudor no haya sido condenado por falsedad documental, delitos contra el orden socioeconómico, contra el patrimonio, contra Hacienda o Seguridad Social, o contra los empleados.
6. Que en los cuatro años inmediatamente anteriores a su situación de insolvencia no haya rechazado una oferta de empleo adecuada a su capacidad.
7. Que, en los últimos 5 años anteriores a la solicitud de este procedimiento, el deudor no se haya beneficiado ya de esta Ley de Segunda Oportunidad.
8. Aceptar el Plan de Pagos que se propone en esta condonación legal.
9. Aceptar la inscripción en el Registro Público Concursal de la resolución favorable. 

¿Qué pasa con las deudas en caso de acogerse a la LSO?

Esta ley prevé un mecanismo muy efectivo ya que su negociación variará dependiendo del caso en que se encuentre el deudor. Es decir, la Ley permite la cancelación de todas las deudas en caso de insolvencia total del deudor hasta un pequeño pago mensual que el deudor pueda asumir, quedando después exonerada o perdonada la deuda restante.
otro lado a mediador concursal.
Si bien cabe destacar que, aunque la Ley de Segunda Oportunidad es un mecanismo creado para ayudar a la situación económica personal, no es menos cierto que no todas las deudas se pueden“perdonar”.
La Ley establece dos excepciones como límites: No podrán ser objeto de dicha Ley, los créditos de derecho público y los créditos por alimentos”. Es decir, aunque se libre de las deudas privadas (bancos, proveedores etc.), el emprendedor seguirá teniendo que hacer frente a las deudas contraídas con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social, (se ertá trabajando para que se cancelen también) así como a la manutención alimenticia de sus hijos en el caso de estar divorciado.

¿Se incluye en la exoneración las deudas contraídas con Hacienda y la Seguridad Social?

Gracias a una sentencia del Tribunal Supremo de 2019, también se incluirían aquí las deudas con ambos organismos, permitiendo a los deudores beneficiarse de una posible exoneración de hasta un 70% de las deudas contraídas con las Administraciones Públicas, permitiendo además que la deuda restante pueda fraccionarse en un periodo de hasta cinco años. Sin embargo, con la publicación el pasado 7 de mayo del nuevo texto refundido de la ley concursal, el legislador ha dado un paso hacia atrás y habrá que ver cómo evolucionan las decisiones en esta materia.

El concurso de acreedores, ¿que es?

Es un proceso judicial que permite a las familias un desahogo a su situación financiera a través de una re-estructuración y una quita de la deuda. En la práctica supone una «suspensión de  pagos» o una «declaración de quiebra» que permite a la persona agobiada corregir una situación complicada y tener una «segunda oportunidad», que es el nombre que puso el Ejecutivo a la Ley aprobada en 2015  para dar aire a quienes sufrieron la crisis económica.

Este procedimiento ¿Cuánto tiempo puede durar?

Según la Ley el Acuerdo Extrajudicial de Pagos no debe durar más de 3 meses, siempre que el deudor tenga preparada toda la documentación que se le pide para el proceso.
Si no hay acuerdo, se abre el concurso de acreedores consecutivo para obtener el beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho o Segunda Oportunidad. La previsión en este concurso consecutivo   es que debe ser rápido, condicionado por los bienes y restante patrimonio a liquidar. En el caso de dicho activo sea de escasa importancia o inexistente, el proceso es muy rápido.
Pero como siempre depende de muchos factores, como  la ciudad de donde seas, del juzgado…etc

¿Puedo continuar con mi actividad laboral, empresarial o profesional?

Claro que sí. Instar el mecanismo de Segunda Oportunidad no supone que no se pueda continuar con la actividad laboral o empresarial que se venga desarrollando.

Esta Ley de Segunda oportunidad ¿Se puede revocar?

La exoneración del pasivo insatisfecho o Segunda Oportunidad será provisional durante cinco años, y definitivo, pasados esos cinco años. Esto significa que existirá un control a posteriori y delegado en los acreedores de posibles abusos por parte del deudor, como puede ser el incumplimiento de la obligación de  pagar de las deudas no exoneradas, la ocultación de bienes o el incremento patrimonial que experimente el deudor, principalmente.

¿Hay diferencia entre este y el anterior proceso de quiebra para las personas?

Antes de la reforma de la ley, se liquidaban todos los bienes y si no se llegaba a cubrir la deuda, los acreedores seguían siendo tus acreedores, sobre este antiguo proceso que  ponía cuesta arriba al deudor rehacer su vida. A raíz de la Ley de Segunda Oportunidad, en cambio, la persona física puede presentar el concurso, liquidar sus bienes y conseguir una condonación de buena parte de sus deudas.

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